Economía creativa: provocación del cambio cultural y el compromiso

Salíamos de conversar sobre la relevancia de la alimentación en la salud y nos encontramos con el marketiniano de turno. ¿Qué tal? ¿Cómo os va? ¿Qué estáis haciendo? Y así. Fue como un detonante de un cambio de dirección. Caminábamos sin rumbo, y decidimos reorientar nuestros pasos hacia la Fundación Bancaixa, donde una exposición sobre la publicidad, podría ser interesante: 1900. El origen del arte publicitario.


Llegamos justo cuando concluía el diálogo promovido por la Asociación de Diseñadores de la Comunitat Valenciana, con Pepe Gimeno entre los contertulios anunciados, bajo el lema CREATIVOS CON AUDIENCIA.


¿Con “audiencia”? Es decir, con una respuesta importante de público a sus consideraciones.

Nos sorprendió que identificaran su capacidad de reflexión con el hecho de ser “famosos”. Atrevidos, como poco. Porque no es lo mismo haber sido merecedor de premios importantes, que tener audiencia.

Isidro Ferrer, el primer creativo invitado a hablar, había afirmado: “Empecé a mentir en la infancia y esa mentira se ha ido argumentando de tal forma que no sé ya quien soy”. Se definió como actor y poeta. Recorrió todas las personalidades que ha tenido que adoptar y reconoció que hubo un tiempo en que lo tuvo algo más claro: “Estuve un año siendo Isidroferrer de nombre y Premionacionaldediseño de apellido”. Al fin interpreta su papel: “soy un invitado del diseño”.

La pregunta que se nos ocurre hacer es: ¿Nuestros creativos están promoviendo con su actuación el cambio cultural ineludible para seguir creciendo? ¿Basta con tener audiencia?
Una reflexión de Enrique Dans sobre la publicidad en Facebook parece significativa: “Si quieres llenar tu página de Facebook de usuarios que dicen que tu marca les gusta, una campaña en la red social es lo tuyo. Funciona que es un primor. Sus anuncios obtienen lo que efectivamente prometen, alcanzar una audiencia segmentada de manera precisa merced a la ingente cantidad de datos que comparten con la plataforma. Pero una vez que los usuarios ven el anuncio, no les pidas mucho más que el que hagan un Like o que accedan a tu página. Intenta que vayan más allá, que adquieran algo o conviertan de alguna otra manera que vaya más allá de una métrica social en Facebook, y te encontrarás con porcentajes decepcionantes.”


La audiencia no es sinónimo de rentabilidad. Es una oportunidad para que la reflexión creativa ejerza su papel de catalizador de la innovación, generar un conocimiento colectivo y un compromiso con el cambio.

LA ECONOMÍA CREATIVA VALENCIANA EN LA BRECHA

Transparencia. Abrir puertas al pensamiento

Me preguntó si los hechos tenían explicación. Habíamos escuchado las palabras de un empresario que marchaba del pueblo en el que elaboraba y comercializaba sus productos, porque, según decía, la gente les había declarado un boicot: les ignoraban, les rechazaban. ¡En el año 2012!


Hablamos de la experiencia concreta. La empresa había decidido su traslado a Cataluña. ¿Escapaba del territorio? ¿O, simplemente, no había gestionado bien su negocio? Evidentemente, no había manejado adecuadamente la información y sus potenciales clientes no le entendieron.

Nos hemos hecho a creer que todo tiene una explicación sencilla, una única causa evidente, y como no es así, oscurecemos nuestra interpretacion de los hechos, recurrimos a la falacia, o a una argumentación complicada de entender. Somos hijos de una “ignorancia sistémica”. Y nos arropamos de la mediocridad para contener el riesgo al fracaso: cerramos las puertas al pensamiento


Con tanto alboroto económico-financiero, hemos comenzado a solicitar que las relaciones en el mercado sean transparentes. El ciudadano pide claridad, que se le explique lo que se le oferta. Sucede, cuando en el restaurante pide explicaciones. Y cuando al producto en el lineal le revisa los ingredientes. El comprador, el cliente, quiere entender todas las condiciones y características de la oferta, del servicio. La oferta es mucho más que el producto.


Autores y editores coinciden en afirmar que la gente busca en la filosofía “herramientas para entender lo que pasa”. Durante los últimos siglos, la filosofía ha cumplido una función fomentando “un aumento de la autoconciencia”, una cultura de la liberación que culmina en los años sesenta y setenta. Pero hoy, lo que acucia a los ciudadanos es diferente: “El problema no es ser yo mismo sino cómo vivir juntos. Cómo ser libres juntos”. Y para esto, la filosofía tradicional no da respuestas claras. De ahí que el público busque otras vías. “Hay una demanda social que la academia no satisface”, porque “la universidad es fuente de conocimiento, pero no de sabiduría. No resuelve los problemas éticos”. Además, la filosofía académica se presenta, con frecuencia, como una jerga oscura y, a veces, banal.


“Abrir puertas al pensamiento” es la expresión que emplea Lluís Carrizo, director del programa Pienso, luego existo. (…) El resultado, concluye, “es que se abren más puertas que se cierran y que las respuestas de los entrevistados contribuyen a generar nuevas preguntas”.


Llegamos a destino, y el coloquio con Diego estuvo trufado de preguntas. Quería tener la información oportuna para compartir con nosotros el proyecto. Un cambio en la orientación estratégica en el horizonte, y la creatividad y la labor en equipo como remos. Pero mucho más, porque abandonamos la orilla y nació una nueva aventura, hija de la transparencia y del pensamiento cargado de azul.

PIENSO LUEGO EXISTO

ACCIÓN MICRO: Más allá de la tecnología, la sensibilidad compartida.

Estábamos reunidos en torno a un proyecto. No hay recursos, ya lo sabéis. No los hay porque no hay mecanismos de financiación. Sí los hay, pero olvidemos encontrarlos en la iniciativa pública. Tampoco en las entidades financieras. ¿Donde? En las plataformas de micromecenazgo.


El éxito del crowdfunding se explica, según Gutiérrez-Rubí, por cinco ideas: “La primera, la fuerza de lo pequeño —mi aportación de 10 euros es pequeña, pero con otros 10, y 10 más… se hace fuerte—; después, por la fuerza de lo ejemplar, del compromiso individual —si yo quiero que cambie una situación, o que exista un determinado producto o servicio, me comprometo y hago algo, aunque sea poco—. También influye la atracción de los primeros pasos, de lo iniciático, y actúo porque tiene que ver con mi manera de ver el mundo, porque creo en ello”. Y finalmente, “porque todas las plataformas de crowdfunding acaban creando comunidades de intereses. Mi sensibilidad no es individual, sino que me junto con otra gente, lo comparto con otros”.

Es una tendencia de la gestión empresarial: la acción micro se impone en todas las áreas de la gestión, en la organización, en la aplicación tecnológica, en la variable estratégica. También en la gestión del conocimiento.
Un investigador de la Universidad de Granada, Javier Alba Tercedor, ha ganado uno de los premios del SkyScan Micro CT Meeting.


“He colaborado con la NASA en un trabajo para observar pequeñas burbujas atrapadas en rocas volcánicas. Si se diseccionaban el líquido se perdía, eran burbujas muy curiosas, no eran redondas, sino como microbotellas, y dentro había microbacterias…”  Es un trabajo de microtomografía computerizada, una técnica muy utilizada en medicina que permite diseccionar virtualmente cualquier bichito ínfimo y distinguir cada uno de sus órganos con colores. El resultado es una película estética y relajante -como si se mirara un exótico acuario- de gran interés científico

La acción micro permite incorporar acciones muy simples, pero dotadas de relevancia estratégica, singularmente ecoeficientes, para transformar una relación con el mercado de forma decisiva. Ahí están las formas de restauración que pueden ofertar alta calidad nutricional en alimentos servidos en tiempos cortos, para que el comensal los disfrute al ritmo oprotuno, con calma.

Y es que los gestos inteligentes no tienen por qué ser macro. Poseen su carga de sensibilidad sin importar el tamaño.

CROWFUNDING

Tendencias 4: De proyecto, proyectar.

Hace unos días, Anatxu Zabalbeascoa escribía “Rehacer un proyecto que ha modificado un inmueble es habitual en cuestiones de patrimonio. Rectificarlo a partir de un diseño que no se ha llegado a construir no tiene precedentes.”


Sucede con demasiada frecuencia que un proyecto, elaborado para alcanzar objetivos elegidos con inteligencia, identificando los procesos, los mecanismos, las herramientas, los recursos y, sobre todo, los responsables de gestionarlo, se transforma en una conducta irreductible de cambio permanente inducido por la indolencia, la imposición, la intolerancia, el menosprecio, y la ignorancia


Era un encuentro entre técnicos y gestores en el que debíamos elegir los criterios con los que componer un macroproyecto. No todos se implicaron del mismo modo. Incluso hubo quien reivindicó una mayor consideración a su intervención. Finalmente, conseguimos que el plato tuviera los ingredientes precisos y elaboramos el proyecto.


Desde ese primer redactado, que muy pocos leyeron en todos sus extremos, el proyecto se ha transformado en un continuo proyectar, y el alcance, pero sobre todo la implicación de las personas, y por tanto la gestión de los microprocesos identificados como idóneos, han alterado su cometido sustancialmente.

El proyecto como mapa de actuación es ineludible. De otro modo, las cosas se suceden en un estado de anomalía permanente, que se traduce en  ruptura de la labor de equipo, desconcierto en los interlocutores y desconfianza en los beneficiarios del proceso. El proyecto confirma la solidez de un modelo de actuación, y acrecienta la confianza en quienes lo lideran. Y es importante la idea genial, el producto radicalmente innovador,  y la suficiencia o abundancia de recursos. Pero sobre todo, importa el ejercicio de una gestión sólida que confirme el liderazgo en quien lo dirige, y los liderazgos compartidos de quienes gestionan cada uno de los microprocesos proyectados.


El proyecto nace para alcanzar un objetivo y construir una nueva realidad. De otro modo, el futuro es alboroto y fuga.

NO MODIFICARAS EL PROYECTO DE OTRO

Tendencias 3: De la alquimia aplicada a la fragilidad

Nos ofreció su palabra con una advertencia: es frágil. No entendíamos cómo podía decirnos aquello desde lo alto de una personalidad enriquecida cada día con un esfuerzo admirable. Levantó la copa de un coctel hecho con manzanilla, gaseosa y hierbabuena, y brindó por cuantos cada día luchan por la dignidad de sus destinos: “La fragilidad no es un obstáculo, sino una acotación de la mirada, del gesto.”

 “La recuperación económica global todavía es “muy frágil” pese a las señales de estabilización financiera en la zona euro y un crecimiento más firme en Estados Unidos”, dijo el martes Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional. Pero hablaba de la fragilidad como una circunstancia coyuntural, como la de un aroma que se desvanece solo.

Y no. La fragilidad es un hecho consustancial con el sistema, con la vida. La fragilidad no es una idea débil, sino una idea fuerza. La fragilidad esta sustancialmente unida con la oportunidad. Como sucede con la tela de araña que caza; con el vuelo de la mariposa, que poliniza. La conciencia de la fragilidad provoca el compromiso con una creatividad en continuo: la generación de propuestas que fortalezcan la relación del individuo, de la empresa, con su entorno.

Frágil es el lazo que une nuestras relaciones. Singularmente en el mercado. Y sobre esa fragilidad se exhibe la capacidad alquímica de transformar el presente en futuro.

No desde la certeza que se considera sólida e irrefutable. No desde la elección que se toma desde una posición aparentemente infranqueable, la del poder en cualquiera de sus formas. Así de frágil es el escenario en el que poderosos banqueros, políticos y empresarios han acabado hundiéndose: el pringoso pantano de los miserables.

Como sugiere el arquitecto Josep Lluis Mateo, habitemos la gran indefinición de una situación de cambio dramático: “Es un drama, pero es signo de vitalidad, obliga a cambiar. La mezcla entre el análisis del mundo y la materialización de ese mundo. Es alquimia”

Esa alquimia que transforma la fragilidad del devenir en una oportunidad de construir.

LA FRAGILIDAD TRANSFIGURADA EN JOYA

TENDENCIAS 2: La belleza, ingrediente de la orientación estratégica

Los dedos quedaron  manchados de la tiza, con la que habíamos dibujado en la pizarra el mapa de conceptos que nos ayudarán a transitar por el territorio de nuestra economía. Detrás de la pizarra, los cerros cubiertos de olivos jienenses. Y el contraste entre la compostura del paisaje y el desmadejamiento del diagnostico nos reveló la necesidad de componer la belleza, como ingrediente ineludible de nuestra orientación estratégica.

 Abrimos la ventana que hasta ese momento permanecía cerrada.

Sabemos lo que representa la fealdad de un entorno culturalmente deprimido y socialmente degradado. Muñoz Molina habla de ‘la era de la fealdad’: Lo que se ve, además, es que en todos estos años, sin que nos diéramos mucha cuenta, nos ha ido rodeando e invadiendo un océano de fealdad, un océano que ocupa desde los paisajes que parecían más deshabitados o remotos hasta el corazón de las ciudades. Es una fealdad pública y también privada”

¿La alternativa? Una renovación inteligente y decidida de la búsqueda de la belleza. Juan Goytisolo nos invita a analizar por qué “el impulso innovador decae, la gracia poética se desvanece, la reiteración y el anquilosamiento de temas y formas convierten el Parnaso en un desolado erial.”

Sucede en la literatura, en las artes, pero también en lo que llamamos oferta industrial. Singularmente cuando precisamos de un equilibrio entre los perfiles de la acción individual y los de la colectiva, territorial o sectorial, con la que se le vincula. Especialmente, cuando el dislate se produce en la cadena de valor: un aceite excelente mal maridado en la mesa del restaurante; una cerveza artesana no elogiada en lo que la diferencia, etc.

Decidimos recuperar el sentido de la belleza. No nos importan las categorías, cada una posee su canon, su trazado. Y todas las alternativas son oportunidades para nuestra concepción estratégica: la búsqueda del equilibrio, traducida en dotación de relevancia a cada uno de nuestros gestos, a cada oferta hecha en los diferentes mercados. Tanto a través de las plataformas on, como de las off.

Y no es cierto, aunque lo afirme Enrique Dans que “el criterio social” – interpretado o no mediante un algoritmo- sea el único modo de evaluar la relevancia de una propuesta. Si queremos anticipar y generar tendencia, el acto creativo, que es consecuencia del conocimiento y la decisión individual, tiene que modular la acción innovadora con ese equilibrio, necesariamente sistémico, que llamamos  la belleza.

Los análisis a posteriori nos dirán hasta que punto fuimos capaces de dar relevancia a la belleza que dibujamos con los dedos blanqueados por la tiza aquel día que, tras la gestión de nuestro conocimiento, reanudamos  la  travesía desde los caminos polvorientos de la dehesa del Añadío.